(via marianabb)
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—Carlos Spes
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(via grindyourpussyonmyface)
Oh James Deen, iluminando mis viernes.
(Source: tellmeallyoursexrets, via fucckitup)
(via suicideblonde)
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I don’t think we take enough time to appreciate the periods in our life when our noses aren’t runny. Is your nose runny right now? No? Think about that. Honestly reflect on it. Enjoy this era of peace. There are dark times on the horizon
(Source: ufocottoncandy, via vanbommels)
(Source: rustedbox)
La figura de Andrea Pirlo tambaleaba en mi pedestal de figuras deportivas desde que se concretó su pase a la Juventus FC. Tambaleaba, pero AHÍ ESTABA. Con su cabello intacto, su abrazo con Cannavaro en la final de Alemania 2006, el gol al Parma en la temporada 10/11, su relación con Sheva, Kakà y Seedorf, sus pases perfectos, su amor a los vinos y hasta el vídeo de despedida del 2011 donde llora abrazando a Ambrosini. Andrea era mi niño (así los llamo a los jugadores del Milan), era el nombre que le iba a poner a mi primer hijo varón, era parte del 11 que me hizo amar tanto esta casaca, era mi leyenda. Y lo era, hasta el momento en que leí sus declaraciones en “Penso quindi gioco” lo que lastimosamente me obliga a hablar en pasado. Andrea Pirlo, bastardo malagradecido.
(Source: facebook.com)
(Source: togifs, via whiteviolins)
(Source: iosonomoltocontento, via vanbommels)
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—Kurt Vonnegut (via creativecloud)
(via vanbommels)